domingo, 17 de junio de 2012

Capítulo18. Promesa de Amor Eterno.


Un beso que parecía que ninguno de los dos queríamos que acabase, pero que terminó.
Me encantaban esos tiernos momentos junto a Pablo eran lo mejor que tenía, él.
Me sentía muy afortunada de tenerlo en mi vida, la verdad es que había sido todo como un cuento de hadas, mi cuento de hadas, aquel en el que mi príncipe azul solo podía ser él, el hombre que había robado mi corazón y con el que quería continuar mi cuento de hadas.
Aquella noche la terminamos en la playa, ya que después de cenar Pablo insistió en que le apetecía pasear por la playa y yo no le pude negar nada. La verdad es que pasear por la playa de noche era una de las cosas que mas me gustaban, además me parecía muy romántico.
-Amor gracias por todos estos detalles que haces por mi, que me llenan de alegría de verdad eres lo mejor que me ha pasado.
-Anda no seas tonta, tu eres la estrella que ha iluminado mi camino, la verdad es que no se como he podido estar tanto tiempo sin ti amor, ahora ya no me imagino mi vida si no es a tu lado.
-Shhh gracias a ti de verdad, porque has hecho posible mi cuento de hadas.
-Eres lo mejor en serio
-Te quiero
-Y yo
Y así terminamos la noche entre confesiones de amor, prometiéndonos amor eterno.
Todo al lado de Pablo siempre era maravilloso, cada caricia cada beso cada palabra de su boca me hacían sonreir me hacían emocionarme y quererle cada día un poquito mas, la verdad es que en muy poco tiempo Pablo se había convertido en una persona muy especial para mi, por no decir en la persona mas importante de mi vida, aquella persona sin la que sentía que todo mi mundo se vendría abajo en tan solo segundos.
Pero no todo siempre es de color rosa y ahora había vuelto a aparecer en mi vida alguien a quien deseaba no volver a ver nunca mas, Javi, aquella persona que me había echo tanto daño, pero sabia que el me dijo que me quería y que estaba segura que no se rendiría fácilmente, yo tan solo quería ser feliz junto a Pablo, pero a veces la vida nos pone obstáculos en nuestro camino, pero yo estaba dispuesta a superarlos uno a uno de la mano de Pablo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario